Estaba en el sur con su familia, él ha vivido en varios lugares de chile, pero definitivamente ninguna zona captaba su atención como la novena región. Sus cerros verdes, sus prados verdes en invierno y ser testigo de cómo iban cambiando a color amarillo a medida que llegaba la época de la trilla… estaban en la casa de un tío que tenía un pequeño campo en las cercanías de Victoria, un pueblo pequeño y con olor a leña. Se celebraba el matrimonio de Javier, el hermano más joven de su madre.
…Andrés tenía una relación cercana con él a pesar de que se llevaban por varios años, pero él siempre se había sentido muy querido por el Papo… siendo la madre de Andrés la mayor de tres hermanos, su hijo había sido el primer sobrino, nieto, bis nieto y el encargado de poner apodos a todos los familiares…
Llegaron a la casa del Chicho temprano en la mañana… Andrés durmió un rato y después salió a caminar por el terreno de la casa, no quiso quedarse en la casa ya que todos dormían y sabía que si despertaba a alguien lo retarían. Estaba sentado en el pasto cuando vio que se acercaba uno de los inquilinos del campo con algo sobre sus hombros, a medida que se acercó pudo distinguir lo que cargaba, era un pequeño cordero blanco… El niño saltó del pasto y corrió hacia el trabajador, el cual al notar la emoción del pequeño, dejó al animal en el suelo y le hizo gestos a Andrés para que lentamente se acercara, para evitar que la mota de algodón se asustara.
Jugaron casi toda la tarde juntos…
Se tuvo que entrar porque empezaron a llegar los invitados al matrimonio… cenaron todos en el patio, en una mesa grande; como siempre los viejos se quedaron tomando vino y comiendo hasta altas horas de la madrugada, mientras las tías y una que otra abuela con más aguante se quedaron tomando café al lado de la estufa a leña… Andrés se quedó dormido en los brazos de su madrina y lo fueron a acostar sin que él se enterara siquiera.
Al día siguiente el niño salió corriendo al patio apenas despertó… recorrió todo el potrero, sin encontrar al corderito… apurado fue a buscar unas verduras a la cocina para ver si con esto lograba atraerlo, captar su atención…
-¿qué te pasa cabro?- le pregunto su tío.
-es que el cordero se perdió…- dijo con voz apagada.
-no po pavo si te lo comiste anoche- le dijo con una sonrisa, mientras golpeaba su vientre.
Parecía no haber escuchado, o no querer entender la realidad, la falta de tacto de este viejo… Andrés salió al patio, echó un vistazo al rededor, y todo tuvo sentido… la ausencia del animal, un machete, una fuente grande con “jalea”, la muralla salpicada de rojo y el barro ensangrentado, la cuerda amarrada a una viga que aún tenía una de las pezuñas traseras atada…
El grito despertó incluso a los que se habían dormido unas horas atrás…
miércoles, 17 de diciembre de 2008
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